lunes, 18 de agosto de 2008

el cine, la música y las letras.

Ojalá me gustaran los números. O una profesión que me asegure un trabajo estable.

Pero si así fuera, no sería quien soy.

Entonces, mejor que me siga gustando el cine, la música y las letras.

No quisiera ser más simple.

Otra vez, mejor lo dejemos así.

miércoles, 13 de agosto de 2008

El invierno más frio.

Subió corriendo las escaleras. Abrió la ventana y dejó que el viento helado le pegase en la cara. Intentó, por una vez, tranquilizarse, pero algo se lo impedía. Aquel sentimiento de impotencia y tortura le revovlía las entrañas.
Lo odiaba. Verdaderamente lo hacía. Por un instante, imaginó su vida sin el. Si pudiera, simplemente recortarlo, volverse inmune. Doblegar sus tratos y su violencia, perderse entre la neblina que se desvanece en una calle sin fin. Sus rodillas se doblaron, en camara lenta, para dejarla caer sobre las colchas, que poco la acobijarían de ahí en más. Y su boca se abrió para contener un grito que jamás terminaría de salir.
Sabía, que debería aguantar. No podría sucumbir, aun si quisiera. Era una guerra, un frente a frente.
Lo pensó, arrepintiendosé por si acaso (tal vez alguien la castigaría por hacerlo) pero ya era tarde. Se había dado cuenta, que ya no le necesitaba.

Tantos años han pasado. Hoy, recién hoy, lo ha recordado. Lo ha traído a la memoria, sin pensarlo y sin querer. Pudo ver aquellas noches de llanto, y querellas que nunca habría de vencer. El invierno más frio le dio una fortaleza que probablemente no necesitaba. Su caparazón de rocas creció, se hizo infinito.

Y ya nadie verá su piel.