miércoles, 3 de diciembre de 2008
viernes, 14 de noviembre de 2008
Muñecos.
Era una vez un soldado
Con piernas, pero sin un brazo
Sosteniendo un rifle cargado
Y atento hacia todos lados
Era una vez una dama
Con un vestido escarlata
Siempre derecha parada
Y tímidamente miraba.
El soldado salió a ejercitar
Y la dama solo a pasear
Y en una encrucijada
Intercambiaron fijas miradas.
El soldado, a pachangear
La dama parte a bailar
Y en un momento, sin darse cuenta
Terminaron siendo pareja.
Se siguieron viendo por años
Por años de flores y hadas
Hasta que el le pidió su mano
Y ella aceptó encantada.
Así es que fueron felices
El fiel soldado y la bella dama
Mas no comieron perdices
Porque a ella no le gustaban
sábado, 8 de noviembre de 2008
Mi princesa.
Caminaba del brazo con su madre, la panadera del vecindario. Ya todo se había arreglado, iban a casarse. Al fin, iba a ser suya.
No había más que el eterno problema, del vecinito. Que también tenía una ventana. Los celos le invadían los sueños, de tan solo pensar, que pudiera aproximarse a su mujer. Añoraba el día en que pudiera pasear de su mano, y sonreírle burlonamente, para hacerle notar que la princesa, había abandonado su castillo, para resguardarse en sus brazos. Que valían más que cualquier dragón.
Su lecho, ya estaba preparado. Con sus propias manos había atado cortinas alrededor de lo más cercano a una cama que pudo conseguir. Un colchón duro, que algún día lograría albergar su amor.
Ella traería sus ropas, en alguno de los siguientes días. Lo habían acordado, y ella había prometido, esta vez, no acobardarse. No podía esperar un solo minuto más.
Continuaba mirando por el ventanal, esperando que los minutos pasaran mágicamente.
Después de todo, la vida no es tan fácil a los cuatro años de edad.
jueves, 16 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
Tarde.
Ya no sentía dolor. Sólo cerraba los ojos y respiraba los aromas, cada vez más intensos. Había esperado toda su vida; había esperado demasiado. La mirada perdida, vacía, camino al juicio final. El momento se acercaba despacio, haciéndose eterno. Su corazón palpitaba con furia. Tal vez, palpitaba por primera vez. Unas voces retumbaban a lo lejos, pero apenas si podía oirlas.
Una lágrima recorrió su mejilla cuando se le hizo cierto que el ya no llegaría.
El humo se acercaba y el suelo comenzaba a vibrar. El pitido que en su desesperación alguien hacía sonar, advirtiéndole.
Y entonces le vió. Mientras la luz le alumbraba la cara, él llegaba. Tarde, como siempre.
Y en un efímero segundo, logró sonreir a su amado y a la irónica vida, antes de que un estruendo rojo se la llevara, a la eternidad.
lunes, 18 de agosto de 2008
el cine, la música y las letras.
Pero si así fuera, no sería quien soy.
Entonces, mejor que me siga gustando el cine, la música y las letras.
No quisiera ser más simple.
Otra vez, mejor lo dejemos así.
miércoles, 13 de agosto de 2008
El invierno más frio.
Lo odiaba. Verdaderamente lo hacía. Por un instante, imaginó su vida sin el. Si pudiera, simplemente recortarlo, volverse inmune. Doblegar sus tratos y su violencia, perderse entre la neblina que se desvanece en una calle sin fin. Sus rodillas se doblaron, en camara lenta, para dejarla caer sobre las colchas, que poco la acobijarían de ahí en más. Y su boca se abrió para contener un grito que jamás terminaría de salir.
Sabía, que debería aguantar. No podría sucumbir, aun si quisiera. Era una guerra, un frente a frente.
Lo pensó, arrepintiendosé por si acaso (tal vez alguien la castigaría por hacerlo) pero ya era tarde. Se había dado cuenta, que ya no le necesitaba.
Tantos años han pasado. Hoy, recién hoy, lo ha recordado. Lo ha traído a la memoria, sin pensarlo y sin querer. Pudo ver aquellas noches de llanto, y querellas que nunca habría de vencer. El invierno más frio le dio una fortaleza que probablemente no necesitaba. Su caparazón de rocas creció, se hizo infinito.
Y ya nadie verá su piel.
lunes, 14 de julio de 2008
A mi compañero.
El dilema llega cuando, no me encuentro sola en ese puesto. Cuando hay alguien a mi lado, que trata de descifrar mi disfraz. Y yo el de el, por supuesto, por costumbre.
Y el tiempo pasa, y creo llegar a conocerle. Hasta que ocurre algo, que me hace pensar que tal vez nunca estuvo a mi lado, sino detrás. Que me transformé en alguien más, uno de los tantos a los que yo ya antes había analizado. Y me vuelvo obvia, catastróficamente predecible.
Así, vuelvo a mis cabales y analizo la otra posibilidad: que esa persona, no haya estado a mi lado, sino delante. Pero que sea una persona especial. A la que no puedo leer, como a tantos otros he leído. Un alguien, tan perturbable como yo. Un alguien, que en el salón, se da vuelta, y me estudia.
Y eso te vuelve a situar a mi lado. Te hace mi compañero. Porque odiándote más, o amándote menos, nunca pude entenderte del todo. Nunca llegué a ver qué hay del otro lado. Y nunca dejé que lo vieras en mí.
Entonces, nos volvemos, simplemente dos personas sentadas al fondo de una habitación que se desvanece. Y así seguiremos, hasta algún final. Algún triste final.
Sólo te pido, por favor, en el medio; no me dejes. No me permitas adivinarte. No te vuelvas del montón, pronosticable. Porque entonces serás uno más. Porque entonces, ya me habrás dejado.
domingo, 29 de junio de 2008
Dudas.
Dudo que dejar a ir a la persona que amas, sea lo correcto. Ya nadie piensa si eso está bien.
Dudo que alguien pueda morir de dolor.
Dudo que alguien pueda morir de dolor, por un corazón roto.
Dudo cuando las cosas no cambian.
Dudo cuando las cosas cambian con mucha velocidad. O con poca.
Dudo que haya alguien como yo, o como vos.
Dudo del destino.
También dudo de la suerte.
Dudo en saber si algún día podré amar a alguien, como lo hice contigo.
Dudo en saber si volverás.
E incluso dudo en saber si te fuiste.
Estas cosas no han ocurrido, ni dejado de ocurrir.
Solamente me las pregunto.
martes, 24 de junio de 2008
hipótesis sobre la verdad.
Como siempre, sigo sonriendo para no llorar. Como nunca, cada vez sonrío menos.
Ya es tiempo. Es tiempo de que te des cuenta. Dentro de poco, ya me habrás perdido, aunque a eso lo consideres imposible. Es momento de que pelees. No por mí, por lo nuestro. Porque esta vez, vale la pena. Puedo perdonar tu poco coraje. Sólo necesito saber que te importa que lo haga.
Tal vez, si lo repito y repito hasta que las palabras pierdan sentido, entonces será verdad. Tal vez nunca me fallaste, y nunca huiste. Tal vez nunca fuiste un cobarde. Una lástima que no pueda bastarme tan sólo la hipótesis. Una pena, que no pueda olvidarme de tus sinsabores.
Lamentable, que no pueda repetirlo y repetirlo, hasta que las cosas pierdan sentido, y entonces, se vuelva verdad.
sábado, 21 de junio de 2008
en la cocina.
-¿Qué vas a hacer? ¿Vas a pegarme?
Pronunciando aquellas palabras mágicas, el hombre de repente se dobló. Se había vuelto pequeño e insignificante, porque sabía y siempre había sabido que para el momento en que su mano de levantara, ella ya le habría dejado.
No podía darse ese lujo. Después de tanto decirle que nadie la querría como el, se le hacía cada vez más evidente, que era exactamente al revez. Tenía la certeza de que ya nadie, podría quererlo como ella. Y probablemente estaba en lo cierto.
martes, 17 de junio de 2008
puntitos blancos.
o millones tal vez,
de partículas de polvo
o puntitos blancos,
como suelo llamarlos,
aletean sin cesar
en mi cocina.
En mi cabeza, también.
Si los arranco,
me voy con ellos.
Mejor, ni siquiera lo pienso.
sábado, 14 de junio de 2008
sobre la felicidad.
Hay gente, como yo, a la que le gusta pensar que la fortuna pasa por uno mismo. Que es una decisión personal. El resto es simplemente el condimento diario.
Entonces, la felicidad y la infelicidad pasarían a ser inequívocamente semejantes. Y ¿quién puede asegurar que antónimos y sinónimos no sean exactamente la misma cosa?.
No vivimos en un mundo color de rosa. O tal vez si. Es una simple cuestión de perspectiva.
miércoles, 11 de junio de 2008
nunca,
sin terminar la carrera.
Pues para ese momento,
ya te habrás convertido en perdedor.
sábado, 31 de mayo de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
jueves, 15 de mayo de 2008
martes, 6 de mayo de 2008
domingo, 4 de mayo de 2008
martes, 29 de abril de 2008
domingo, 27 de abril de 2008
miércoles, 23 de abril de 2008
martes, 22 de abril de 2008
Amo escuchar una buena canción, acostada en mi patio.
Odio que no me reciban las cosas, en el momento que pretendo entregarlas.
Odio sentirme estúpida, por lo cual siempre agredo a alguien antes de que me agredan .
Odio la incertidumbre, y creo que esto es una de las cosas que mas odio.
Amo la sinceridad.
Amo los principios y finales de una buena película.
Amo llorar cuando lo necesito.
Amo (y a veces odio) pensar tanto.
Mi lista podría seguir hasta el hartazgo.
Pienso, que si alguien tiene que caracterizarme, debería de decir esas cosas. Las pequeñas, las que nadie ve y a nadie le importan. Pues sólo entonces, podría decir que me conoce (cabe aclarar que sólo serían unos pocos).
Podrían referirse a mi aspecto físico, a mi bondad, a mi sociabilidad. Pero, siempre podrían decir lo mismo de cualquier otro. Eso no es lo que me distingue.
Estoy segura de que muchas personas dirían que me conocen. Que saben decir cuando estoy a punto de llorar, aunque sólo lo notarían si vieran las lágrimas escurrirse por mis ojos. Que piensan tal vez que soy espontánea, cuando tengo todos y cada uno de mis paso a seguir, calculados de antemano; eso no me enorgullece. Que soy fría o insensible, cuando observo diez veces lo que ellos no ven. Incluso que soy alegre, cuando en realidad las bromas tapan mi sensibilidad y melancolía.
No creo ni siquiera poder definirme a mi misma. No me convenzo de que quepo en los estándares. No creo que nadie lo haga.
Sólo pienso, eso es lo que hago. Me abstengo a no dejar de razonar.
Y quien sepa interpretar esas ideas; quien pueda, no compartirlas, pero entretejerlas junto a mí; esa persona podrá decir que verdaderamente me conoce.
lunes, 7 de abril de 2008
Decirte hoy que no te pienso.
Sería triste e insano,
Ver que no te tengo
entre mis manos.
No te me escurras,
entre los dedos.
Sólo te pido eso.
Y si mis letras me suenan vanas,
Y si veo un destino incierto,
Y si la vigilia puede más que el sueño,
Son simples querellas,
Que habré de vencer.
Pero no me digas,
Que esto se acaba,
Que tiene fin,
O nunca tuvo comienzo.
viernes, 4 de abril de 2008
tropelías.
y regreses a mi,
espero que algo hayas aprendido.
En esta travesía.
Tan interminable,
tan efímera.
¡Tropelías!
Espero que sepas
que he crecido,
junto a ti,
y a tus ocultos
esoterismos.
Y un sublime suspiro
me dice al oído,
que aún estás aquí.
Que nunca te has ido.
martes, 4 de marzo de 2008
Buscando
Te encuentro
Te busco
Y te pierdo
¿Por qué no al revés?
Y luego me pregunto
Te preguntás
Que pasó
Que hicimos mal
Te veo
Y te busco
Entre las sombras
En el diván
Pero se que no estás
Se que ya no vas a estar
Entonces te olvido
Porque no hay vuelta atrás
Porque te perdí
Aunque busqué
Aquella noche fria
Y jamás te encontré
Retratos
En la melancolía de hoy
Te encuentro,
En sábanas enredadas
Que en un instante
Se esfuman
Se pierden
Como nuestro amor
Donde solo yo sé
Lo que espero verte
Al menos más
Que un doliente jueves
Y te veo allí
Parado firme
No puedo evitar
No evitarte
Bajo la excusa
De un vil retrato
Me siento frente a ti
Desnuda
En cuerpo y alma
Me pregunto
Si en el blanco papel
Dibujarás también
Mi vacía mirada
Y espero por ti
A la luz de la vela
Dibújame
Haz un retrato
Y seguiré entre los pliegues
De estos tristes lienzos
Con la esperanza
De que en algún día,
De este dulce enero
Ellos sean
Solo,
Solo nuestros.
Pequeño ensayo personal
No me considero alguien superior, por su contrario creo que siempre me sentí menos. Simplemente voy a anotar un par de pensamientos que se me cruzan la mente. EL fundamento, a continuación.
Si tengo que serles honesta, les diré que haces varias noches que no duermo.
¿ Remordimiento? Lo dudo, cometo errores pero al fin y al cabo hago lo mejor que puedo. He llegado a creer, luego de un exhaustivo análisis, que tengo demasiados pensamientos y ni siquiera puedo comenzar a organizarlos. Me despierto por las noches, e intento dejar la mente en blanco. Pero al cabo de unos instantes me encuentro a mi misma interpretando momentos, o buscando algún plan de actuación en cualquier situación.
Siempre he sido una persona melancólica, y de alguna forma, me gusta ser así. Después de todo, es mi propia forma de aprovechar momentos pasados.
Tiendo a ver a través de algunas personas que no dejan verse, y estoy segura que es porque los veo como iguales. Nadie deja verse desnudo ante las cámaras, pero algunos, desafortunadamente tenemos tanto miedo a que nos lastimen, que tardamos mucho tiempo en dejar que se nos acerquen. Mecanismo de defensa, que no termina de servir, porque extrañamente siempre se nos ocurre darle todo a la persona no indicada. Saliendo, una vez más, lastimados.
Es por esa misma razón, que creo certero el hecho de que nadie puede ser poco interesante. Podemos, no compartir intereses con una persona, y hasta incluso confundir nuestros propios gustos, con los de la sociedad entera, pero eso no quita que cada persona es un mundo diferente y que probablemente nunca ( y cuando digo nunca, lo digo en todo el sentido de la palabra) lleguemos a descubrir.
En el caso de mi misma, no creo siquiera conocerme lo suficiente. Aun hago cosas que luego no entiendo, o encuentro razones suficientes para hacer algo, que luego no hago. Aunque suene como una gran paradoja.
Con respecto a los otros, confío en muy pocas personas. Nunca me he sentido completamente afín con personas de mi propia edad, y no creo que eso se justifique tan sólo con el nivel de madurez.
Por las personas que siento realmente amor, podría incluso dar la vida. Y a pesar de que lo que viene a continuación pueda parecer casi un cliché, tengo que decir que cuando los veo sufrir, el dolor me pertenece tanto como a ellos.
Soy muy joven todavía, pero sin embargo, a veces, y esperemos que no tan seguido, me siento como un personaje ensimismado de un libro de pocos lectores.
Todos defendemos nuestros roles, agresivamente. Frase tan cierta, y a la vez tan sin sentido. ¿Porqué, no podemos, ni siquiera alguna vez salir de nuestro papel?.
Gran defecto: Tiendo a esperar demasiado de los demás. Por lo tanto, haciendo un pequeño proceso de deducción, en general la gente me defrauda.
Cuando alguien gana mi corazón, finalmente, luego de largas pruebas y ardientes aros de fuego, es muy difícil que lo pierda. Tiendo a soportar cosas que me molestan, porque creo en los cambios, pero aceptando, siempre, la esencia.
Después de todo, eso somos; nuestra propia esencia.
Y ahora, otra confesión. Señores y señoras, después de casi una página de escribir pensamientos al azar, tengo que decir que la tristeza con la que acarreé todo el día, comienza a degradarse, y mi cabeza se siente alivianada. Tal vez, con suerte, esta noche pueda dejar la vigilia y vencer el sueño.
En fin, continúo como si no hubiese habido interrupción. Me considero independiente, y honestamente espero, en mi tercera edad, no sentirme sola. A veces me encierro demasiado en mi misma, pero eso, creo que una vez más es consecuencia de la cantidad de pensamientos que llevo.
Y esto nos lleva, a finalizar estas palabras.
Como anteriormente mencioné, todos nosotros somos un universo, y eso es lo que nos hace ser lo que seamos. Tratamos de encontrar a nuestros similares, pero al fin y al cabo nos damos cuenta de que es imposible encontrar a alguien como nosotros, porque, somos, simplemente, únicos en nuestra especie.
Suspiros de verano
Perdida entre suspiros
Te encontré a mi lado
Siempre supiste verme
En el recón más lejano
Y en esta triste historia
Fábula de amor
Me has perdido
Adrede o sin buscarlo
Eso ya no importa
Y hoy puedo llorarte
Pensarte
Incluso mirarte
Entre almas perdidas
Que ya no tienen salida
Como la tuya, mi amor
Como la tuya
Luego abro mi cajón
Baúl de recuerdos
Y una vez más te hallo,
Te encuentro
Me amarro a tu silueta
Sin poder siquiera
No tocarte
Darme vuelta
Y vienen a mí
En una brisa azul
Aquellos veranos
Tristes,
Como tú.
Pensando
¿Cómo escribir sobre algo que no conozco?
¿Cómo saber si en verdad existe el amor?
Después de todo, no seré la primera en pensarlo.
Y sin embargo, hay tan poco más ocupando mi mente.
Y no dejo de preguntarme.
Mientras la melancolía me agobia.
Si en verdad vivimos por el amor
O el amor es, por nosotros.
Tal vez de igual.
Dependemos de él.
Nadie lo niega.
Y lo dice alguien que ha aprendido a confiar.
Tanto como a olvidar.
Cuando ya no hay nada mas,
En que pensar.
Me dolió más
Verte ir
Galopante
En tus borrosas siluetas
Saber que no volverías
Que ya te ibas
Y camino frente a mi espejo
Esperando ver tu espectro
Miradas perdidas
Sonrisas vacías
Y apareces
Cual fantasma
Y al parapadear
Ya te has ido
Para no volver
Entonces pienso
En tu aroma lejano
En tus cabellos largos
En tu reir insano
Te crei angel
Te crei demonio
Por no confesar
Tus pensamientos
Por herir
Con tanta hazaña
Mi propio amor
Tu, y tus mañas.
Es por eso que es mejor
Vete con tu hedor
Y ya no vuelvas
Porque no estaré
Esperandote
Solo me encontraré sentada
Junto a la luna
En una habitación
Demente
Oscura.
reflexiones.
Después de todo, ¿no son las imperfecciones mismas, las que hacen perfectas las cosas?
¿No es la duda, la que nos ayuda a saber que estamos en lo cierto?
Después de todo, esto es tan solo una reflexión.
Las ganas de vivir, nos impulsa a seguir haciéndolo. La esperanza, el amor. Elementos intangibles.
El humano es la clase de animal mas desarrollado, o al menos así nos conviene creerlo. Y sin embargo, queda más que claro que la mayoría de su población, se basa en hechos abstractos para sobrevivir.
¿Sobrevivir a qué? Se preguntaran. A la sociedad misma, les respondo.
El hombre de hoy, cómodo en su sofá, se expone a ciertas sensaciones, que no se siente agradable tener, pero al fin y al cabo, cuando algo ocurre y nos sentimos mal, el primer pensamiento, para poder enfrentarlo es: “No seré el primero, tampoco el último” .
El origen de este pensamiento es por lo tanto, el mismo que lo ocasiona. Repito, la sociedad misma. Pues, ¿Dónde están los ilusorios personajes, del primero y el último?
En la masa social.
Somos seres perfectamente capaces de destruir tanto física como psicológicamente a humanos exactamente iguales que nosotros. Iguales en la anatomía eso queda mas que claro, ya que es imposible creer que somos seres idénticos. La psicología no tiene límites.
Entonces, ¿Cómo es que el hombre, tan capaz y racional, basa su conocimiento en razones de la metafísica, y llega fervientemente a creer que hay algo, una fuerza inspiradora de todos los movimientos que nos guían?
¿Es que tal vez la haya?
Somos lo mismo, exactamente la réplica de nuestros antepasados. Las patologías, los pensamientos, los cultos. Todo se repite. Más, menos tecnología, no hace la diferencia.
Lo distinto, en mi opinión pasa a basarse, que nos creemos mejores. Inútilmente, nos convencemos a nosotros mismos de que estamos mejor así. Más cómodos, eso queda claro, pero a su vez más solos.
Expresado queda, que no se puede tenerlo todo, y ahora si la pregunta que nos compete hacernos es: ¿La comodidad, puede, en algun punto sueperar a la paz? Porque dejenme decirles, que si no tenemos a quien contarle como fue nuestro día, de muy poco podrá servir un televisor o un sauna. Y sin ello, ¿que paz podemos encontrar en nuestros seres?
No es mi objetivo desviarme del tema. Retomaré entonces, el intento de la más simple explicación a la fe: El temor a lo desconocido. Gran aspecto, que nos asfixia y nos llena de estas cuestiones a las que pocos logran desafiar.
Todos hemos participado en discusiones donde distintos puntos de vista son expuestos, y déjenme decirles, en los que nunca se llegará a un acuerdo. Y si somos tan superiores a nuestros ancestros, y si tenemos tanta tecnología y comodidad ¿Para qué necesitamos una fuerza mayor e inexplicable, que todo lo controle? Pues con eso queda absorta toda idea de nosotros mismos sentados sobre un pedestal. Pasamos a redimirnos a la misma clase de creencias que los hombres han tenido por siglos y siglos.
¿ Puede la mayoría de la población, durante años haber estado tan equivocada?. La respuesta es que, una vez más no lo podemos saber. No por temor a oponernos a la mayoría, sino por el mero hecho de que el universo siempre ha tenido, y así continuará, sus propios misterios, de los que no somos partícipes, sino efímeros observadores.
Tengo que saber disculparme, ahora sí, por la cantidad de preguntas retóricas que he introducido en este pequeño retazo de papel. Pero como dije en un comienzo:
¿No es el creer que podemos con algo, el que nos hace capaces?
Después de todo, las ganas de ser, nos hace serlo. Aunque superior o inferior tengo que integrarme a la clase del ser humano, y así abstenerme a los silencios del mundo y asumir que no tengo respuestas.
Después de todo, el mismo desconocimiento es la respuesta.
Después de todo, esto es sólo una reflexión.
vacío.
Y mi pecho es llenado
Por un vacío descomunal
Tal vez esta vez,
Solo esta vez,
No sea soledad
Vienen a mi, recuerdos
Cual saetas encendidas de fuego
Me arden
Me queman por dentro
Comienzo
O final
No encuentro diferencia hoy
Veo mi propio fantasma
Mirándome,
Frente al espejo
Y te ruego
Que no te acerques
Te aseguro,
No quieres verlo
Y solo por esta vez diré
Que de verdad no eres tu
Soy yo
Que me encuentro entre nieblas
De dudas y olvidos
Que ya no esta,
Que lo he perdido.
Y tal vez diga también
Que mi pecho no esta vacío
Por su contrario, esta lleno.
De recuerdos,
De azul marino.
Contradicciones me llevan
A no dejar de pensar
Si debo buscarte
O dejarte encontrarme
Si lo hago por ti
O soy tan solo cobarde.
Lluvia
Me despierto
La escucho
Serena
Esperándome
Cae suave
En un sinfín de emociones
Que vuelven
Me llevan,
Me mojan,
Me sienten
Me tocan.
Con un pasado
Como todo pasado
Más eterno
Con su futuro incierto
Y ese recuerdo inmortal
Se hace mio
Cuando pienso
Que lo he perdido.
Tu vuelves a mí
Memoria triste
Con tu sonrisa espectral
Con lo que siempre fuiste.
Pero ya no estás
Porque ya no te veo
Y después de todo,
Tampoco te siento
Y el cielo, a sus anchas
Llora por mi
Por lo que yo no lloro
Llora por ti
Por lo que fuimos
Por lo que no seremos
Por ti y tus amantes
Por mi amor y mis celos.
Y es asi que no evito
Traerte a mi alcoba
Al caer la lluvia
Tu apareces
Silenciosa.
Lluvia tramposa
Maldita, dolorosa,
Ries en silencio
Cuando mis recuerdos,
Se mojan.
Encuentros del jardín nocturno
Extrañarte entre lágrimas
Extrañar tu oscuridad
Extrañarte
Entre suspiros
Que uno a uno
Hacen su eco
En este jardín,
Sabor a olvido.
Y te encuentro sólo,
Al caer la noche
Cuando la luna iluminada
Por nuestro sudor,
Deja caer
Nuestra pasión
Sobre hojas, enredada.
No sé cuando empezó
Pero sé cuando termina
Amante taciturno
De poseer nocturno.
Y noche a noche te espero,
Angustia inmediata
Hasta ver tu figura,
Entre sombras aparecer.
Corazón, calma.
Aparece la luz,
Y así todo culmina
Se desvanece el calor
Con el llegar del día.
Y sueño yo con el momento
En que el sol ya no amanezca
Que no me encuentre.
En tu regazo.
Y que pueda dormir yo, amor
Sin saber que al despertar,
Ya no estarás,
A mi lado.
certezas del corazón.
Nunca pensé
Que existiera tal amor
Un amor sin palabras
Sin gestos
Tampoco creí
Poder formar parte
De esta aventura
Que nos une
Y nos tortura
Porque si te he dicho, mi amor
Que ya no encuentro palabras
No estoy mintiendo.
Sólo suele ocurrirme que, al mirarte
Se vuelven simplemente un invento
Y cuando la noche llega a mí,
Mas no puedo conciliar el sueño,
Te pienso,
Solo te pienso
Con los ojos cerrados,
Con los ojos abiertos.
Y es así como
La vigilia se desvanece,
Me voy con ella
Sonriendo, alegre.
Y aguardo, entonces
La esperanza de saber
Que algun día vendrás a mi
Y ya no habrá más inviernos
Vacíos de ti.
Será sólo una mirada
Que lo cambiará todo,
En la que des cuenta,
En un solo suspiro,
De que era yo
Y siempre lo he sido .
Formamos parte de un amor
Tan efímero y tan eterno,
Tal valiente y tan cobarde
Que no se resquebraja
Se hace fuerte,
No se encoge,
Se hace grande.
Y cuando nuestros lazos
Al fin se unan
Será de por vida,
Recuérdalo hoy
Porque mi corazón te pertenece
Como nunca a nadie lo hizo
Te lo entregué
No recuerdo la fecha
O siquiera el lugar,
Solo se que lo tienes
Y que lo conservas
En algún cajón,
Y a eso no puedo llamarle
Mas que puramente amor
sin pensar.
No pienses en mí.
No lo hagas sin sonreírte.
No pretendas saber como es,
Lo que no es
Ni busques excusas,
Para excusarte
Porque entre la lluvia
De este cruel invierno
Te puedo sentir, mi amor,
Pensándome.
Y te pienso también,
Llorando.
Me hago mal.
Me hiero.
No dejo salir
A la melancolía,
Que apareció en un día gris,
En un clavel seco.
Y apagado el llanto,
Aun te escucho llamarme.
Y con tristeza, te advierto,
Vuelvo a decirte,
No pienses en mí,
No, no sin sonreírte.