miércoles, 3 de diciembre de 2008

- Después de lo que me ha dicho, ya nunca volveré a verle.

Durmiendo, sola, en una cama en la que a duras penas podía descansar. Nada había cambiado desde la noche anterior. Pero algo, en su interior, hacía todo distinto.

La sensación de que esta vez, si podría volar.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Muñecos.

Acá, uno que escribí cuando tenía once añitos.






Era una vez un soldado
Con piernas, pero sin un brazo
Sosteniendo un rifle cargado
Y atento hacia todos lados

Era una vez una dama
Con un vestido escarlata
Siempre derecha parada
Y tímidamente miraba.

El soldado salió a ejercitar
Y la dama solo a pasear
Y en una encrucijada
Intercambiaron fijas miradas.

El soldado, a pachangear
La dama parte a bailar
Y en un momento, sin darse cuenta
Terminaron siendo pareja.

Se siguieron viendo por años
Por años de flores y hadas
Hasta que el le pidió su mano
Y ella aceptó encantada.

Así es que fueron felices
El fiel soldado y la bella dama
Mas no comieron perdices
Porque a ella no le gustaban

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mi princesa.

La miraba pasear, desde su ventana. La única ventana del mundo. O la mejor, al menos. El cabello rizado. La piel tostada. El aura imposible de penetrar.
Caminaba del brazo con su madre, la panadera del vecindario. Ya todo se había arreglado, iban a casarse. Al fin, iba a ser suya.
No había más que el eterno problema, del vecinito. Que también tenía una ventana. Los celos le invadían los sueños, de tan solo pensar, que pudiera aproximarse a su mujer. Añoraba el día en que pudiera pasear de su mano, y sonreírle burlonamente, para hacerle notar que la princesa, había abandonado su castillo, para resguardarse en sus brazos. Que valían más que cualquier dragón.
Su lecho, ya estaba preparado. Con sus propias manos había atado cortinas alrededor de lo más cercano a una cama que pudo conseguir. Un colchón duro, que algún día lograría albergar su amor.
Ella traería sus ropas, en alguno de los siguientes días. Lo habían acordado, y ella había prometido, esta vez, no acobardarse. No podía esperar un solo minuto más.
Continuaba mirando por el ventanal, esperando que los minutos pasaran mágicamente.


Después de todo, la vida no es tan fácil a los cuatro años de edad.

jueves, 16 de octubre de 2008

Ya nadie muere de amor en el siglo veintiuno.

martes, 14 de octubre de 2008

Tarde.

Le esperaba sentada en las vías. Si no aparecía, cinco minutos más tarde pasaría el tren. Y ella no pensaba moverse.
Ya no sentía dolor. Sólo cerraba los ojos y respiraba los aromas, cada vez más intensos. Había esperado toda su vida; había esperado demasiado. La mirada perdida, vacía, camino al juicio final. El momento se acercaba despacio, haciéndose eterno. Su corazón palpitaba con furia. Tal vez, palpitaba por primera vez. Unas voces retumbaban a lo lejos, pero apenas si podía oirlas.
Una lágrima recorrió su mejilla cuando se le hizo cierto que el ya no llegaría.
El humo se acercaba y el suelo comenzaba a vibrar. El pitido que en su desesperación alguien hacía sonar, advirtiéndole.
Y entonces le vió. Mientras la luz le alumbraba la cara, él llegaba. Tarde, como siempre.
Y en un efímero segundo, logró sonreir a su amado y a la irónica vida, antes de que un estruendo rojo se la llevara, a la eternidad.

lunes, 18 de agosto de 2008

el cine, la música y las letras.

Ojalá me gustaran los números. O una profesión que me asegure un trabajo estable.

Pero si así fuera, no sería quien soy.

Entonces, mejor que me siga gustando el cine, la música y las letras.

No quisiera ser más simple.

Otra vez, mejor lo dejemos así.

miércoles, 13 de agosto de 2008

El invierno más frio.

Subió corriendo las escaleras. Abrió la ventana y dejó que el viento helado le pegase en la cara. Intentó, por una vez, tranquilizarse, pero algo se lo impedía. Aquel sentimiento de impotencia y tortura le revovlía las entrañas.
Lo odiaba. Verdaderamente lo hacía. Por un instante, imaginó su vida sin el. Si pudiera, simplemente recortarlo, volverse inmune. Doblegar sus tratos y su violencia, perderse entre la neblina que se desvanece en una calle sin fin. Sus rodillas se doblaron, en camara lenta, para dejarla caer sobre las colchas, que poco la acobijarían de ahí en más. Y su boca se abrió para contener un grito que jamás terminaría de salir.
Sabía, que debería aguantar. No podría sucumbir, aun si quisiera. Era una guerra, un frente a frente.
Lo pensó, arrepintiendosé por si acaso (tal vez alguien la castigaría por hacerlo) pero ya era tarde. Se había dado cuenta, que ya no le necesitaba.

Tantos años han pasado. Hoy, recién hoy, lo ha recordado. Lo ha traído a la memoria, sin pensarlo y sin querer. Pudo ver aquellas noches de llanto, y querellas que nunca habría de vencer. El invierno más frio le dio una fortaleza que probablemente no necesitaba. Su caparazón de rocas creció, se hizo infinito.

Y ya nadie verá su piel.

lunes, 14 de julio de 2008

A mi compañero.

Mi mente, se resume a recurrentes pensamientos sobre la vida. O más bien, sobre la forma de vivir la vida, y cómo sortea cada persona esa pequeña prueba. Y digo se resume, porque eso es lo que más hago, resumir. Trato de llegar a eternas conclusiones, a sintetizar las acciones de los demás para entenderlas. Y así, conocer. Y debo agregar, que no se me hace cansador el camino. Que nunca se me ha hecho difícil advertir detalles, ver lo que cada uno oculta detrás. Pero observando, nadie me observa. Soy siempre el espectador, sentado al fondo del salón. O casi siempre.
El dilema llega cuando, no me encuentro sola en ese puesto. Cuando hay alguien a mi lado, que trata de descifrar mi disfraz. Y yo el de el, por supuesto, por costumbre.
Y el tiempo pasa, y creo llegar a conocerle. Hasta que ocurre algo, que me hace pensar que tal vez nunca estuvo a mi lado, sino detrás. Que me transformé en alguien más, uno de los tantos a los que yo ya antes había analizado. Y me vuelvo obvia, catastróficamente predecible.
Así, vuelvo a mis cabales y analizo la otra posibilidad: que esa persona, no haya estado a mi lado, sino delante. Pero que sea una persona especial. A la que no puedo leer, como a tantos otros he leído. Un alguien, tan perturbable como yo. Un alguien, que en el salón, se da vuelta, y me estudia.
Y eso te vuelve a situar a mi lado. Te hace mi compañero. Porque odiándote más, o amándote menos, nunca pude entenderte del todo. Nunca llegué a ver qué hay del otro lado. Y nunca dejé que lo vieras en mí.
Entonces, nos volvemos, simplemente dos personas sentadas al fondo de una habitación que se desvanece. Y así seguiremos, hasta algún final. Algún triste final.
Sólo te pido, por favor, en el medio; no me dejes. No me permitas adivinarte. No te vuelvas del montón, pronosticable. Porque entonces serás uno más. Porque entonces, ya me habrás dejado.

domingo, 29 de junio de 2008

Dudas.

Dudo que el suicidio sea el camino más fácil.
Dudo que dejar a ir a la persona que amas, sea lo correcto. Ya nadie piensa si eso está bien.
Dudo que alguien pueda morir de dolor.
Dudo que alguien pueda morir de dolor, por un corazón roto.
Dudo cuando las cosas no cambian.
Dudo cuando las cosas cambian con mucha velocidad. O con poca.
Dudo que haya alguien como yo, o como vos.
Dudo del destino.
También dudo de la suerte.

Dudo en saber si algún día podré amar a alguien, como lo hice contigo.
Dudo en saber si volverás.
E incluso dudo en saber si te fuiste.

Estas cosas no han ocurrido, ni dejado de ocurrir.
Solamente me las pregunto.

martes, 24 de junio de 2008

hipótesis sobre la verdad.

Tal vez, si lo repito y repito hasta que las palabras pierdan sentido, entonces será verdad. Si pienso que nunca me fallaste, entonces no lo habrás hecho. Si disfrazo mis sentimientos, si se vuelven misteriosos e indecifrables, entonces ya no estarán. No soporto la idea de ya no poder decirte que siempre estuviste. Pero siempre me encuentro ante el mismo recuerdo.
Como siempre, sigo sonriendo para no llorar. Como nunca, cada vez sonrío menos.
Ya es tiempo. Es tiempo de que te des cuenta. Dentro de poco, ya me habrás perdido, aunque a eso lo consideres imposible. Es momento de que pelees. No por mí, por lo nuestro. Porque esta vez, vale la pena. Puedo perdonar tu poco coraje. Sólo necesito saber que te importa que lo haga.
Tal vez, si lo repito y repito hasta que las palabras pierdan sentido, entonces será verdad. Tal vez nunca me fallaste, y nunca huiste. Tal vez nunca fuiste un cobarde. Una lástima que no pueda bastarme tan sólo la hipótesis. Una pena, que no pueda olvidarme de tus sinsabores.

Lamentable, que no pueda repetirlo y repetirlo, hasta que las cosas pierdan sentido, y entonces, se vuelva verdad.




Porque sabés.
Sabés que a mi mejor perfume, lo guardo para vos.

Sabés, que si pudiera subirme a un corcel,
y volver,
y recuperarte,
No lo dudaría un instante.

Ojalá fuera así de fácil.

sábado, 21 de junio de 2008

en la cocina.

Ella, con sus ojos inyectados en sangre, le miró fijo y largó:

-¿Qué vas a hacer? ¿Vas a pegarme?

Pronunciando aquellas palabras mágicas, el hombre de repente se dobló. Se había vuelto pequeño e insignificante, porque sabía y siempre había sabido que para el momento en que su mano de levantara, ella ya le habría dejado.
No podía darse ese lujo. Después de tanto decirle que nadie la querría como el, se le hacía cada vez más evidente, que era exactamente al revez. Tenía la certeza de que ya nadie, podría quererlo como ella. Y probablemente estaba en lo cierto.

martes, 17 de junio de 2008

puntitos blancos.

Miles
o millones tal vez,
de partículas de polvo
o puntitos blancos,
como suelo llamarlos,
aletean sin cesar
en mi cocina.

En mi cabeza, también.

Si los arranco,
me voy con ellos.

Mejor, ni siquiera lo pienso.

sábado, 14 de junio de 2008

Ayer empecé a creer que somos nuestros propios problemas.



-Habrá que arrancarlo de raíz- le dije a la parte de mi madre, que es más mi amiga que mi madre.

sobre la felicidad.

Entiendo que se puede ser feliz, sin serlo. Hay gente a la que simplemente le gusta sentir que los momentos de felicidad son mínimos, y que para el tiempo que nos damos cuenta, ya se han ido.
Hay gente, como yo, a la que le gusta pensar que la fortuna pasa por uno mismo. Que es una decisión personal. El resto es simplemente el condimento diario.
Entonces, la felicidad y la infelicidad pasarían a ser inequívocamente semejantes. Y ¿quién puede asegurar que antónimos y sinónimos no sean exactamente la misma cosa?.

No vivimos en un mundo color de rosa. O tal vez si. Es una simple cuestión de perspectiva.

miércoles, 11 de junio de 2008

Hoy no tengo lo que añoraba.
Lo que sabía que quería,
y lo que pensé que necesitaba.

Igual, se puede ser feliz.
Basta con tratar.

nunca,

Nunca pienses que has vencido
sin terminar la carrera.

Pues para ese momento,
ya te habrás convertido en perdedor.

sábado, 31 de mayo de 2008

Debo asumir que te he escrito
tantos últimos escritos,
que ya ni siquiera podría decir cual fue el primero.

O el último.

viernes, 16 de mayo de 2008

Siempre existe el porvenir,
Siempre hay un futuro,
y mi mañana,
siempre tiene un mañana.


La ansiedad es estúpida, entonces.

jueves, 15 de mayo de 2008

¡Bellaco!
¡Rufián!
¡Malandrín!

Putrefacto,
tan sólo un artefacto,
de la sociedad.

martes, 6 de mayo de 2008

Furibundo,
y para colmo equivocado.


Es triste,
querer volver el tiempo atrás.
Pero peor,
es querer llevarlo hacia adelante.
O hacia un costado.

domingo, 4 de mayo de 2008

Que después nadie me diga,
que no traté.

Se ve que el amor es para los normales.
Y parece que no entro en esa categoría.

martes, 29 de abril de 2008

Me cuesta,
caminar,
con un corazón,
partido en dos.
dónde nada es negro
o de color.

Todo es gris,
respecto a tí.

Y mi débil andar,
se escurre sin brillar,
y busca sin cesar,
la cura,
para este mal.


Está en un campo, minado.
Con corazones.

domingo, 27 de abril de 2008

Hay dos clases de personas en este mundo. Están las que nacen para vivir, y las que nacen para morir.

Es un planteo que vale la pena hacerse.

miércoles, 23 de abril de 2008

Me encantan los problemas.

No encuentro otra razón que justifique mi forma de ser.

martes, 22 de abril de 2008

Creo que nuestras simplezas son las que nos hacen especiales. La mayoría de la gente se parecería entre sí, a no ser por las trivialidades que nos diferencias.
Amo escuchar una buena canción, acostada en mi patio.
Odio que no me reciban las cosas, en el momento que pretendo entregarlas.
Odio sentirme estúpida, por lo cual siempre agredo a alguien antes de que me agredan .
Odio la incertidumbre, y creo que esto es una de las cosas que mas odio.
Amo la sinceridad.
Amo los principios y finales de una buena película.
Amo llorar cuando lo necesito.
Amo (y a veces odio) pensar tanto.

Mi lista podría seguir hasta el hartazgo.
Pienso, que si alguien tiene que caracterizarme, debería de decir esas cosas. Las pequeñas, las que nadie ve y a nadie le importan. Pues sólo entonces, podría decir que me conoce (cabe aclarar que sólo serían unos pocos).

Podrían referirse a mi aspecto físico, a mi bondad, a mi sociabilidad. Pero, siempre podrían decir lo mismo de cualquier otro. Eso no es lo que me distingue.

Estoy segura de que muchas personas dirían que me conocen. Que saben decir cuando estoy a punto de llorar, aunque sólo lo notarían si vieran las lágrimas escurrirse por mis ojos. Que piensan tal vez que soy espontánea, cuando tengo todos y cada uno de mis paso a seguir, calculados de antemano; eso no me enorgullece. Que soy fría o insensible, cuando observo diez veces lo que ellos no ven. Incluso que soy alegre, cuando en realidad las bromas tapan mi sensibilidad y melancolía.

No creo ni siquiera poder definirme a mi misma. No me convenzo de que quepo en los estándares. No creo que nadie lo haga.

Sólo pienso, eso es lo que hago. Me abstengo a no dejar de razonar.
Y quien sepa interpretar esas ideas; quien pueda, no compartirlas, pero entretejerlas junto a mí; esa persona podrá decir que verdaderamente me conoce.

lunes, 7 de abril de 2008

Nunca encontré demasiadas diferencias entre la adultez y la infancia.
Hasta que me di cuenta,
De que no las hay.
Sé que sería una falasia
Decirte hoy que no te pienso.
Sería triste e insano,
Ver que no te tengo
entre mis manos.
No te me escurras,
entre los dedos.
Sólo te pido eso.

Y si mis letras me suenan vanas,
Y si veo un destino incierto,
Y si la vigilia puede más que el sueño,
Son simples querellas,
Que habré de vencer.
Pero no me digas,
Que esto se acaba,
Que tiene fin,
O nunca tuvo comienzo.

viernes, 4 de abril de 2008

tropelías.

Cuando llegue el momento,
y regreses a mi,
espero que algo hayas aprendido.

En esta travesía.
Tan interminable,
tan efímera.

¡Tropelías!

Espero que sepas
que he crecido,
junto a ti,
y a tus ocultos
esoterismos.

Y un sublime suspiro
me dice al oído,
que aún estás aquí.
Que nunca te has ido.

martes, 1 de abril de 2008

Yo no me confundo,
simplemente me equivoco.
Traté de encontrarte.
Y me decepcionaste,
Otra vez.

Gracias. De verdad.

lunes, 31 de marzo de 2008

Se absolutamente todo.


Salvo lo que no quiero saber.

martes, 4 de marzo de 2008

Buscando

Te encuentro

Te busco

Y te pierdo

¿Por qué no al revés?

Y luego me pregunto

Te preguntás

Que pasó

Que hicimos mal

Te veo

Y te busco

Entre las sombras

En el diván

Pero se que no estás

Se que ya no vas a estar

Entonces te olvido

Porque no hay vuelta atrás

Porque te perdí

Aunque busqué

Aquella noche fria

Y jamás te encontré

Retratos

En la melancolía de hoy

Te encuentro,

En sábanas enredadas

Que en un instante

Se esfuman

Se pierden

Como nuestro amor

Donde solo yo sé

Lo que espero verte

Al menos más

Que un doliente jueves

Y te veo allí

Parado firme

No puedo evitar

No evitarte

Bajo la excusa

De un vil retrato

Me siento frente a ti

Desnuda

En cuerpo y alma

Me pregunto

Si en el blanco papel

Dibujarás también

Mi vacía mirada

Y espero por ti

A la luz de la vela

Dibújame

Haz un retrato

Y seguiré entre los pliegues

De estos tristes lienzos

Con la esperanza

De que en algún día,

De este dulce enero

Ellos sean

Solo,

Solo nuestros.

Pequeño ensayo personal

No me considero alguien superior, por su contrario creo que siempre me sentí menos. Simplemente voy a anotar un par de pensamientos que se me cruzan la mente. EL fundamento, a continuación.

Si tengo que serles honesta, les diré que haces varias noches que no duermo.

¿ Remordimiento? Lo dudo, cometo errores pero al fin y al cabo hago lo mejor que puedo. He llegado a creer, luego de un exhaustivo análisis, que tengo demasiados pensamientos y ni siquiera puedo comenzar a organizarlos. Me despierto por las noches, e intento dejar la mente en blanco. Pero al cabo de unos instantes me encuentro a mi misma interpretando momentos, o buscando algún plan de actuación en cualquier situación.

Siempre he sido una persona melancólica, y de alguna forma, me gusta ser así. Después de todo, es mi propia forma de aprovechar momentos pasados.

Tiendo a ver a través de algunas personas que no dejan verse, y estoy segura que es porque los veo como iguales. Nadie deja verse desnudo ante las cámaras, pero algunos, desafortunadamente tenemos tanto miedo a que nos lastimen, que tardamos mucho tiempo en dejar que se nos acerquen. Mecanismo de defensa, que no termina de servir, porque extrañamente siempre se nos ocurre darle todo a la persona no indicada. Saliendo, una vez más, lastimados.

Es por esa misma razón, que creo certero el hecho de que nadie puede ser poco interesante. Podemos, no compartir intereses con una persona, y hasta incluso confundir nuestros propios gustos, con los de la sociedad entera, pero eso no quita que cada persona es un mundo diferente y que probablemente nunca ( y cuando digo nunca, lo digo en todo el sentido de la palabra) lleguemos a descubrir.

En el caso de mi misma, no creo siquiera conocerme lo suficiente. Aun hago cosas que luego no entiendo, o encuentro razones suficientes para hacer algo, que luego no hago. Aunque suene como una gran paradoja.

Con respecto a los otros, confío en muy pocas personas. Nunca me he sentido completamente afín con personas de mi propia edad, y no creo que eso se justifique tan sólo con el nivel de madurez.

Por las personas que siento realmente amor, podría incluso dar la vida. Y a pesar de que lo que viene a continuación pueda parecer casi un cliché, tengo que decir que cuando los veo sufrir, el dolor me pertenece tanto como a ellos.

Soy muy joven todavía, pero sin embargo, a veces, y esperemos que no tan seguido, me siento como un personaje ensimismado de un libro de pocos lectores.

Todos defendemos nuestros roles, agresivamente. Frase tan cierta, y a la vez tan sin sentido. ¿Porqué, no podemos, ni siquiera alguna vez salir de nuestro papel?.

Gran defecto: Tiendo a esperar demasiado de los demás. Por lo tanto, haciendo un pequeño proceso de deducción, en general la gente me defrauda.

Cuando alguien gana mi corazón, finalmente, luego de largas pruebas y ardientes aros de fuego, es muy difícil que lo pierda. Tiendo a soportar cosas que me molestan, porque creo en los cambios, pero aceptando, siempre, la esencia.

Después de todo, eso somos; nuestra propia esencia.

Y ahora, otra confesión. Señores y señoras, después de casi una página de escribir pensamientos al azar, tengo que decir que la tristeza con la que acarreé todo el día, comienza a degradarse, y mi cabeza se siente alivianada. Tal vez, con suerte, esta noche pueda dejar la vigilia y vencer el sueño.

En fin, continúo como si no hubiese habido interrupción. Me considero independiente, y honestamente espero, en mi tercera edad, no sentirme sola. A veces me encierro demasiado en mi misma, pero eso, creo que una vez más es consecuencia de la cantidad de pensamientos que llevo.

Y esto nos lleva, a finalizar estas palabras.

Como anteriormente mencioné, todos nosotros somos un universo, y eso es lo que nos hace ser lo que seamos. Tratamos de encontrar a nuestros similares, pero al fin y al cabo nos damos cuenta de que es imposible encontrar a alguien como nosotros, porque, somos, simplemente, únicos en nuestra especie.

Suspiros de verano

Perdida entre suspiros

Te encontré a mi lado

Siempre supiste verme

En el recón más lejano

Y en esta triste historia

Fábula de amor

Me has perdido

Adrede o sin buscarlo

Eso ya no importa

Y hoy puedo llorarte

Pensarte

Incluso mirarte

Entre almas perdidas

Que ya no tienen salida

Como la tuya, mi amor

Como la tuya

Luego abro mi cajón

Baúl de recuerdos

Y una vez más te hallo,

Te encuentro

Me amarro a tu silueta

Sin poder siquiera

No tocarte

Darme vuelta

Y vienen a mí

En una brisa azul

Aquellos veranos

Tristes,

Como tú.

Pensando

¿Cómo escribir sobre algo que no conozco?

¿Cómo saber si en verdad existe el amor?

Después de todo, no seré la primera en pensarlo.

Y sin embargo, hay tan poco más ocupando mi mente.

Y no dejo de preguntarme.

Mientras la melancolía me agobia.

Si en verdad vivimos por el amor

O el amor es, por nosotros.

Tal vez de igual.

Dependemos de él.

Nadie lo niega.

Y lo dice alguien que ha aprendido a confiar.

Tanto como a olvidar.

Cuando ya no hay nada mas,

En que pensar.

Me dolió más

Verte ir

Galopante

En tus borrosas siluetas

Saber que no volverías

Que ya te ibas

Y camino frente a mi espejo

Esperando ver tu espectro

Miradas perdidas

Sonrisas vacías

Y apareces

Cual fantasma

Y al parapadear

Ya te has ido

Para no volver

Entonces pienso

En tu aroma lejano

En tus cabellos largos

En tu reir insano

Te crei angel

Te crei demonio

Por no confesar

Tus pensamientos

Por herir

Con tanta hazaña

Mi propio amor

Tu, y tus mañas.

Es por eso que es mejor

Vete con tu hedor

Y ya no vuelvas

Porque no estaré

Esperandote

Solo me encontraré sentada

Junto a la luna

En una habitación

Demente

Oscura.

reflexiones.

Después de todo, ¿no son las imperfecciones mismas, las que hacen perfectas las cosas?

¿No es la duda, la que nos ayuda a saber que estamos en lo cierto?

Después de todo, esto es tan solo una reflexión.

Las ganas de vivir, nos impulsa a seguir haciéndolo. La esperanza, el amor. Elementos intangibles.

El humano es la clase de animal mas desarrollado, o al menos así nos conviene creerlo. Y sin embargo, queda más que claro que la mayoría de su población, se basa en hechos abstractos para sobrevivir.

¿Sobrevivir a qué? Se preguntaran. A la sociedad misma, les respondo.

El hombre de hoy, cómodo en su sofá, se expone a ciertas sensaciones, que no se siente agradable tener, pero al fin y al cabo, cuando algo ocurre y nos sentimos mal, el primer pensamiento, para poder enfrentarlo es: “No seré el primero, tampoco el último” .

El origen de este pensamiento es por lo tanto, el mismo que lo ocasiona. Repito, la sociedad misma. Pues, ¿Dónde están los ilusorios personajes, del primero y el último?

En la masa social.

Somos seres perfectamente capaces de destruir tanto física como psicológicamente a humanos exactamente iguales que nosotros. Iguales en la anatomía eso queda mas que claro, ya que es imposible creer que somos seres idénticos. La psicología no tiene límites.

Entonces, ¿Cómo es que el hombre, tan capaz y racional, basa su conocimiento en razones de la metafísica, y llega fervientemente a creer que hay algo, una fuerza inspiradora de todos los movimientos que nos guían?

¿Es que tal vez la haya?

Somos lo mismo, exactamente la réplica de nuestros antepasados. Las patologías, los pensamientos, los cultos. Todo se repite. Más, menos tecnología, no hace la diferencia.

Lo distinto, en mi opinión pasa a basarse, que nos creemos mejores. Inútilmente, nos convencemos a nosotros mismos de que estamos mejor así. Más cómodos, eso queda claro, pero a su vez más solos.

Expresado queda, que no se puede tenerlo todo, y ahora si la pregunta que nos compete hacernos es: ¿La comodidad, puede, en algun punto sueperar a la paz? Porque dejenme decirles, que si no tenemos a quien contarle como fue nuestro día, de muy poco podrá servir un televisor o un sauna. Y sin ello, ¿que paz podemos encontrar en nuestros seres?

No es mi objetivo desviarme del tema. Retomaré entonces, el intento de la más simple explicación a la fe: El temor a lo desconocido. Gran aspecto, que nos asfixia y nos llena de estas cuestiones a las que pocos logran desafiar.

Todos hemos participado en discusiones donde distintos puntos de vista son expuestos, y déjenme decirles, en los que nunca se llegará a un acuerdo. Y si somos tan superiores a nuestros ancestros, y si tenemos tanta tecnología y comodidad ¿Para qué necesitamos una fuerza mayor e inexplicable, que todo lo controle? Pues con eso queda absorta toda idea de nosotros mismos sentados sobre un pedestal. Pasamos a redimirnos a la misma clase de creencias que los hombres han tenido por siglos y siglos.

¿ Puede la mayoría de la población, durante años haber estado tan equivocada?. La respuesta es que, una vez más no lo podemos saber. No por temor a oponernos a la mayoría, sino por el mero hecho de que el universo siempre ha tenido, y así continuará, sus propios misterios, de los que no somos partícipes, sino efímeros observadores.

Tengo que saber disculparme, ahora sí, por la cantidad de preguntas retóricas que he introducido en este pequeño retazo de papel. Pero como dije en un comienzo:

¿No es el creer que podemos con algo, el que nos hace capaces?

Después de todo, las ganas de ser, nos hace serlo. Aunque superior o inferior tengo que integrarme a la clase del ser humano, y así abstenerme a los silencios del mundo y asumir que no tengo respuestas.

Después de todo, el mismo desconocimiento es la respuesta.

Después de todo, esto es sólo una reflexión.

vacío.

Y mi pecho es llenado

Por un vacío descomunal

Tal vez esta vez,

Solo esta vez,

No sea soledad

Vienen a mi, recuerdos

Cual saetas encendidas de fuego

Me arden

Me queman por dentro

Comienzo

O final

No encuentro diferencia hoy

Veo mi propio fantasma

Mirándome,

Frente al espejo

Y te ruego

Que no te acerques

Te aseguro,

No quieres verlo

Y solo por esta vez diré

Que de verdad no eres tu

Soy yo

Que me encuentro entre nieblas

De dudas y olvidos

Que ya no esta,

Que lo he perdido.

Y tal vez diga también

Que mi pecho no esta vacío

Por su contrario, esta lleno.

De recuerdos,

De azul marino.

Contradicciones me llevan

A no dejar de pensar

Si debo buscarte

O dejarte encontrarme

Si lo hago por ti

O soy tan solo cobarde.

Lluvia

Me despierto

La escucho

Serena

Esperándome

Cae suave

En un sinfín de emociones

Que vuelven

Me llevan,

Me mojan,

Me sienten

Me tocan.

Con un pasado

Como todo pasado

Más eterno

Con su futuro incierto

Y ese recuerdo inmortal

Se hace mio

Cuando pienso

Que lo he perdido.

Tu vuelves a mí

Memoria triste

Con tu sonrisa espectral

Con lo que siempre fuiste.

Pero ya no estás

Porque ya no te veo

Y después de todo,

Tampoco te siento

Y el cielo, a sus anchas

Llora por mi

Por lo que yo no lloro

Llora por ti

Por lo que fuimos

Por lo que no seremos

Por ti y tus amantes

Por mi amor y mis celos.

Y es asi que no evito

Traerte a mi alcoba

Al caer la lluvia

Tu apareces

Silenciosa.

Lluvia tramposa

Maldita, dolorosa,

Ries en silencio

Cuando mis recuerdos,

Se mojan.

Encuentros del jardín nocturno

Extrañarte entre lágrimas

Extrañar tu oscuridad

Extrañarte

Entre suspiros

Que uno a uno

Hacen su eco

En este jardín,

Sabor a olvido.

Y te encuentro sólo,

Al caer la noche

Cuando la luna iluminada

Por nuestro sudor,

Deja caer

Nuestra pasión

Sobre hojas, enredada.

No sé cuando empezó

Pero sé cuando termina

Amante taciturno

De poseer nocturno.

Y noche a noche te espero,

Angustia inmediata

Hasta ver tu figura,

Entre sombras aparecer.

Corazón, calma.

Aparece la luz,

Y así todo culmina

Se desvanece el calor

Con el llegar del día.

Y sueño yo con el momento

En que el sol ya no amanezca

Que no me encuentre.

En tu regazo.

Y que pueda dormir yo, amor

Sin saber que al despertar,

Ya no estarás,

A mi lado.

certezas del corazón.

Nunca pensé

Que existiera tal amor

Un amor sin palabras

Sin gestos

Tampoco creí

Poder formar parte

De esta aventura

Que nos une

Y nos tortura

Porque si te he dicho, mi amor

Que ya no encuentro palabras

No estoy mintiendo.

Sólo suele ocurrirme que, al mirarte

Se vuelven simplemente un invento

Y cuando la noche llega a mí,

Mas no puedo conciliar el sueño,

Te pienso,

Solo te pienso

Con los ojos cerrados,

Con los ojos abiertos.

Y es así como

La vigilia se desvanece,

Me voy con ella

Sonriendo, alegre.

Y aguardo, entonces

La esperanza de saber

Que algun día vendrás a mi

Y ya no habrá más inviernos

Vacíos de ti.

Será sólo una mirada

Que lo cambiará todo,

En la que des cuenta,

En un solo suspiro,

De que era yo

Y siempre lo he sido .

Formamos parte de un amor

Tan efímero y tan eterno,

Tal valiente y tan cobarde

Que no se resquebraja

Se hace fuerte,

No se encoge,

Se hace grande.

Y cuando nuestros lazos

Al fin se unan

Será de por vida,

Recuérdalo hoy

Porque mi corazón te pertenece

Como nunca a nadie lo hizo

Te lo entregué

No recuerdo la fecha

O siquiera el lugar,

Solo se que lo tienes

Y que lo conservas

En algún cajón,

Y a eso no puedo llamarle

Mas que puramente amor

sin pensar.

No pienses en mí.

No lo hagas sin sonreírte.

No pretendas saber como es,

Lo que no es

Ni busques excusas,

Para excusarte

Porque entre la lluvia

De este cruel invierno

Te puedo sentir, mi amor,

Pensándome.

Y te pienso también,

Llorando.

Me hago mal.

Me hiero.

No dejo salir

A la melancolía,

Que apareció en un día gris,

En un clavel seco.

Y apagado el llanto,

Aun te escucho llamarme.

Y con tristeza, te advierto,

Vuelvo a decirte,

No pienses en mí,

No, no sin sonreírte.