viernes, 14 de noviembre de 2008

Muñecos.

Acá, uno que escribí cuando tenía once añitos.






Era una vez un soldado
Con piernas, pero sin un brazo
Sosteniendo un rifle cargado
Y atento hacia todos lados

Era una vez una dama
Con un vestido escarlata
Siempre derecha parada
Y tímidamente miraba.

El soldado salió a ejercitar
Y la dama solo a pasear
Y en una encrucijada
Intercambiaron fijas miradas.

El soldado, a pachangear
La dama parte a bailar
Y en un momento, sin darse cuenta
Terminaron siendo pareja.

Se siguieron viendo por años
Por años de flores y hadas
Hasta que el le pidió su mano
Y ella aceptó encantada.

Así es que fueron felices
El fiel soldado y la bella dama
Mas no comieron perdices
Porque a ella no le gustaban

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